Jerez es un viaje al corazón del sabor andaluz

TURISMO / GASTRONOMÍA.- Hay ciudades que se explican paseando y otras que se entienden sentándose a la mesa. Jerez de la Frontera (Cádiz) pertenece sin duda alguna a este segundo grupo.

En 2026 su nombramiento como Capital Española de la Gastronomía no hace más que poner nombre a una realidad que lleva siglos fermentando entre tabancos, bodegas, guisos a fuego lento y copas servidas con arte.

Visitar Jerez es viajar a un destino donde el arte culinario forma parte del paisaje, del carácter de su gente y de una forma de vivir que invita a quedarse.

La cocina local no se basa en fuegos artificiales sino en producto, tradición y saber hacer. Aquí la gastronomía nace del equilibrio entre el campo, el mar cercano y un patrimonio vinícola único en el mundo.

Cocina popular
Jerez ha sabido conservar su cocina popular, la de las casas, las ventas y los bares de siempre, al tiempo que ha visto surgir una nueva generación de cocineros que reinterpretan esos sabores desde el respeto y desde la creatividad.

El resultado es una ciudad donde es posible comer bien a cualquier hora, pasar de un tabanco histórico a un restaurante contemporáneo en pocos pasos y donde empezarás a entender el vino no como acompañamiento sino como parte del plato.

Mucho más que una bebida
Hablar de gastronomía en Jerez es hablar de vino. Fino, amontillado, oloroso o palo cortado no son solo nombres. Son formas de entender la cocina y el maridaje.

Estos vinos acompañan pescados, carnes y guisos. Se usan como ingrediente en su cocina tradicional y marcan el ritmo de la ciudad, especialmente a mediodía.

Si quieres realizar una visita gastronómica a este municipio gaditano es imprescindible que visites alguna de sus muchas bodegas históricas, donde verás cómo se sirve una copa con venencia y aprenderás a diferenciar estilos y maridajes. Toda una masterclass de los vinos.

Platos y tabancos
Su cocina es honesta, sabrosa y profundamente ligada a su entorno. Algunos platos imprescindibles son la Berza jerezana, el guiso que define el invierno, también llamada Berza gitana; y el Ajo caliente, sencillo y lleno de carácter. Para terminar con variedad de postres tradicionales acompañados de vinos generosos. Muchos de estos platos conviven hoy con versiones actuales que mantienen el alma pero juegan con nuevas técnicas.

Pocos lugares explican mejor Jerez que un tabanco. A medio camino entre bodega y bar, son espacios donde el vino se sirve directamente de la bota y las charlas fluyen sin prisas, mientras comes de pie o apoyado en la barra, disfrutando de la gastronomía como algo cotidiano. Visitar varios tabancos es una de las formas más auténticas de conocer la ciudad.

Jerez vive un momento especialmente interesante desde el punto de vista gastronómico. A la cocina de siempre se suma una escena actual que apuesta por el producto local y de temporada, las recetas tradicionales reinterpretadas y las experiencias gastronómicas ligadas al vino.

Así, restaurantes clásicos conviven con propuestas más creativas, haciendo de Jerez un destino atractivo tanto para el viajero curioso como para el amante de la buena mesa. El año de la capitalidad gastronómica es la excusa perfecta para descubrir -o redescubrir- la ciudad. La mejor época para visitarla es la primavera y el otoño, aunque Jerez se disfruta todo el año.

(Texto y fotos: andalucia.org)

 

 

Para compartir esta historia, elija cualquier plataforma

Deje su comentario

Go to Top