MÁLAGA.- Visitar esta capital andaluza en un fin de semana es sumergirse en una ciudad donde la historia, el arte y la vida mediterránea se entrelazan de manera única. En 48 horas es posible recorrer sus rincones más emblemáticos, comprobar su ambiente vibrante y por supuesto degustar su rica y reconocida gastronomía.
Día 1: Historia y Cultura
El primer día es perfecto para pasear por el centro. Podéis comenzar visitando la elegante calle del Marqués de Larios, conocida popularmente como Calle Larios, corazón comercial de la ciudad. Luego podéis ver la majestuosa Catedral, apodada La Manquita por los locales al faltarle una torre.
Muy cerca se encuentra el Teatro Romano, un vestigio de la época imperial, y sobre él está la imponente Alcazaba, desde donde se obtienen vistas espectaculares de la ciudad y del puerto. Si os apetece más historia y más panorámicas os aconsejamos subir al Castillo de Gibralfaro, el mejor mirador de Málaga.
Por la tarde podéis dejaros seducir por la cultura en el Museo Picasso, ubicado en el Palacio de los Condes de Buenavista de la Victoria, y completar la jornada en el Museo Carmen Thyssen, donde se exponen impresionantes obras de la pintura española.
Día 2: Mar, ocio y relax
El segundo día invita a disfrutar del lado más mediterráneo de la ciudad. Podéis comenzar con un paseo por el puerto de Málaga y por el Muelle Uno, un espacio moderno con vistas al mar y al perfil histórico de la Alcazaba. A continuación os recomendamos visitar el Cubo del Centro Pompidou, ubicado entre los Muelles Uno y Dos, y relajaros en la playa de La Malagueta, perfecta para sentir la brisa marina y contemplar el paisaje urbano desde la arena.
Gastronomía malagueña
Una visita a Málaga estaría incompleta sin saborear su gastronomía. En el centro encontraréis bares, tabernas y restaurantes donde tomar el clásico pescaíto frito, la porra antequerana, el ajoblanco o los boquerones al limón.
En los chiringuitos de la costa son famosos los espetos de sardinas, los calamares fritos y la ensalada malagueña con bacalao y naranja.
Para cerrar la experiencia, dulces típicos como los borrachuelos y los bienmesabes de miel, yema de huevo y almendras molidas, acompañados de un vino dulce de la tierra, harán que el viaje sea inolvidable.
(Imágenes generadas por IA)
* Málaga, un paraíso de Sol, playas, sierra y cultura
* Andalucía es un destino turístico todo el año

Deje su comentario