CÁDIZ.- Esta capital andaluza se deja descubrir en 48 horas como una ciudad vibrante, bañada por el Atlántico y llena de rincones que sorprenden a cada paso. La Tacita de Plata invita a pasear por su casco histórico, donde el pasado y la vida moderna conviven entre calles estrechas, plazas con encanto y edificios cargados de historia.
Comenzamos la visita en la Catedral, con su cúpula dorada y vistas panorámicas desde la Torre de Poniente, y seguimos hacia la plaza de España, donde el Monumento a la Constitución de 1812 recuerda el histórico año de La Pepa, un hito que convirtió a Cádiz en protagonista de la Historia de España.
La playa de La Caleta, flanqueada por los castillos de San Sebastián y de Santa Catalina, es perfecta para pasear al atardecer y respirar el aire del mar.
Los barrios de La Viña, El Pópulo y Santa María invitan a perderse entre callejuelas llenas de color, bares animados y plazas que rezuman tradición.
No pueden faltar paradas culturales como el Teatro Romano, la Torre Tavira con su cámara oscura y el Gran Teatro Falla, lugares que muestran la riqueza artística e histórica de esta localidad. Cada rincón es ideal para fotografiar, hacer compras artesanales o simplemente para dejarse llevar por el encanto gaditano.
Espectáculo gastronómico
Y por supuesto la gastronomía local es un espectáculo aparte. El pescaíto frito, las tortillitas de camarones, el atún rojo de almadraba, las papas aliñás y el marisco, entre otros manjares, seducen a cualquier paladar.
Especial protagonismo tienen en fechas navideñas los dulces como el Pan de Cádiz, los pestiños y los alfajores. Todo ello acompañado de un buen vino de la provincia.
Cádiz es una ciudad para contemplarla con todos los sentidos y en solo dos días podéis enamoraros de su historia, disfrutar de su mar y captar el significado de su vida única y marcadamente andaluza.
(Imagen de apertura generada por IA)



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